
Carmen Pascual es la fundadora y presidenta de la asociación EducAcciONG, una ONG nacida en Montequinto en 2008 con el objetivo de transformar la sociedad a través de la educación y la cooperación. Ingeniera técnica y profesora de Formación Profesional durante muchos años, ha dedicado gran parte de su vida al voluntariado y a impulsar proyectos educativos y sociales tanto en España como en distintos países.
Desde su organización ha promovido iniciativas de alfabetización, becas de estudio, formación profesional y apoyo a comunidades vulnerables, especialmente a mujeres y jóvenes. Su trayectoria, marcada por más de dos décadas de cooperación y compromiso social, refleja una vocación constante por mejorar la vida de los demás y fomentar valores de solidaridad y justicia.
Por su dedicación y su impacto solidario desde Montequinto hacia el mundo, Carmen Pascual es una figura destacada dentro del tejido social del barrio.
María José Barrera es la presidenta de la Asociación Artequinto, entidad que se ha consolidado como motor cultural en Montequinto a través de la promoción y difusión del arte en todas sus expresiones. Bajo su impulso, la asociación ha desarrollado numerosas actividades como charlas, conferencias, exposiciones y concursos, acercando la creación artística a vecinos de todas las edades y fomentando el talento local.
Su trabajo también ha trascendido nuestras fronteras gracias a la colaboración con la Fundación AN en el concurso internacional de pintura infantil de Osaka (Japón), donde este año varios niños de Montequinto han sido seleccionados para exponer sus obras en el museo de la ciudad.
En representación de la entidad, María José Barrera recibió además el reconocimiento otorgado por el Ayuntamiento de Dos Hermanas a Artequinto con motivo del Día de Andalucía, un gesto que simboliza el valor cultural y social de su labor.
Pablo Neira, vecino de Montequinto desde su infacia, ha convertido la música en una herramienta de solidaridad y esperanza. Desde muy joven, cuando formó parte del primer coro rociero del barrio, ha entendido la música como una forma de acompañar y ayudar a los demás. Con el tiempo, esa pasión se transformó en un compromiso constante con quienes más lo necesitan. Fruto de esta pasión fue la creación de su grupo Los payasos flamencos.
Su labor con niños enfermos de cáncer en los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena es especialmente destacable, llevando canciones, alegría y momentos de luz a familias que atraviesan situaciones muy difíciles. Además, participa de forma desinteresada en numerosas actividades solidarias en el barrio, actuando en la biblioteca, en la iglesia, en la feria del libro o animando a personas mayores en residencias.
Con su sensibilidad, generosidad y cercanía, Pablo Neira representa el ejemplo de cómo la música puede convertirse en lo que él mismo define como «medicina para el alma» y en un gesto de amor hacia su comunidad.
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