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Residencia de Grandes Dependientes de Montequinto: historia de un “Desahucio”

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Poco más se puede decir de la situación actual por la que pasamos que ya no se haya dicho. Han pasado cinco años de la explosión de la burbuja inmobiliaria, aquella que dio lugar a la mayor “crisis” económica de nuestra historia más reciente, y que ha supuesto la merma más brutal en los derechos que hemos ido adquiriendo en los últimos cuarenta años, sobre todo en los relativos a derechos sociales, laborales y de vivienda.

Hay colectivos especialmente inmunes que sufren las consecuencias de los recortes y que, en muchos casos, están más invisibilizados. Uno de ellos es el de las personas Mayores y Grandes Dependientes. Por un lado, el Gobierno Central, desde 2012, ha recortado el presupuesto para la Ley de Dependencia, y se ha “ahorrado” en ella más de 1.100 millones de euros. Las personas que cuidan a un familiar han visto reducida prestación más de 15% y, en algunos casos, hasta un 80%. Se estima que unas 400.ooo personas se han visto directamente afectadas, a las que hay que sumarles los familiares, que también ven recortados sus derechos y tienen que afrontar más carga de trabajo sin ayudas de Asuntos Sociales. Y por otro las Comunidades, irresposablemente, como la Junta de Andalucía, están reduciendo también el presupuesto, escudadas en el déficit y la necesidad de “austeridad”.

A eso hay que añadir otra realidad, que especialmente cruenta en el caso de la Residencia de Grandes Dependientes de Montequinto: la del cierre de residencias públicas y la privatización o concertación de las plazas. Muchas residencias públicas han paralizado los ingresos, e incluso se derivan residentes a edificios privados y concertados, lo cual supone la pérdida de empleo de trabajadoras y la peor atención al colectivo de grandes dependientes, que necesitan edificios especialmente habilitados, ya que son personas con enfermedades graves como alzheimer, parkinson o movilidad muy reducida.

La Residencia Pública de Montequinto es la mayor y mejor dotada de toda Andalucía para Grandes Dependientes, y dispone de 271 plazas, grandes pasillos, habitaciones y estancias, un mobiliario especialmente adaptado a las necesidades especiales de movilidad que este colectivo necesita e incluso zonas amplias de jardines y vegetación, fundamental para la salud psíquica y el esparcimiento. A día de hoy tiene más de 100 camas vacías y dos alas cerradas.

Trabajadoras, comunidad y colectivos sociales como el 15M Montequinto, llevan más de dos años intentando que la mejor residencia de Andalucía no cierre. Se han llevado a cabo movilizaciones de todo tipo: manifestaciones, concentraciones, caceroladas, entrega de 20.000 firmas al Defensor del Pueblo Andaluz, reuniones e incluso una ocupación en la misma Residencia que duró ocho días.

Hay una nueva Residencia que se pretende abrir en Dos Hermanas, como es la de Huerta Palacios, a donde se quiere trasladar a muchos de los residentes de Montequinto. Desde hace pocos días se está llevando mobiliario a Huerta Palacios, para la que se han dotado más de 500.ooo euros, lo cual parece incomprensible teniendo la de Montequinto más de 100 camas vacías y disponiendo ya de ese mobiliario especial. Además, Huerta Palacios no tiene habitaciones y espacios grandes, puertas correderas y baños geriátricos adaptados, con lo cual es muy posible que la calidad de asistencia se vea terriblemente perjudicada.

También puede suponer la privatización de los casos que no obtengan plaza y la pérdida de empleo de decenas de trabajadoras, ya que la residencia es menor. A todo esto hay que sumar el proyecto de creación de una nueva Residencia de Montequinto en el terreno que hay frente al Parque de los Pinos, donde se iba a construir un edificio que reemplazara al otro, que no se llegó a hacer, y donde todavía puede verse el cartel de uno de tantos proyectos que han caído en saco roto.

Desde la Junta de Andalucía solo se ha usado una razón para el cierre: deficiencias en los cimientos. Sin embargo jamás se han dado a conocer los detalles de los informes periciales que así lo avalan. Además la propia Universidad Pablo de Olavidese encuentra en esos terrenos, tiene más años y sus edificios jamás han tenido problemas estructurales de ningún tipo.  Con lo cual cabe pensar en otro tipo de motivaciones, como puede ser la simplemente económica e incluso la especulación urbanística. Hay que recordar que en el terreno en que se encuentra la Residencia va a pasar, cuando se retomen las obras, el tranvía Alcalá de Guadaíra – Pablo de Olavide, un enorme proyecto que revalorizará muchísimo el espacio, ya que se convertirá en potencialmente interesante para la creación de complejos de ocio, residencias u otros complejos urbanísticos.

Es muy probable que dentro de poco de comienzo el traslado y se cierre Montequinto, tras lo cual se oculta otra realidad más dura: la de un auténtico desahucio, la pérdida de un hogar; la de personas mayores, especialmente vulnerables, que van a perder su casa, sus amigos, el sitio en el que llevan viviendo desde hace tantos años. Por eso desde Vivir en Montequinto queremos apoyar la causa y animar al vecindario a que reivindique que la Residencia de Montequinto no cierre.

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