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La importancia de meterse entre fogones

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cocinitasSMALLHoy quiero centrarme en hacer saber a la juventud en general que nadie nace siendo “un cocinillas” por naturaleza. En esta sociedad “sin tiempo” que tenemos, (sólo tenemos tiempo para lo que nos conviene),  lo fácil es cargar la despensa de cantidades ingentes de comidas debidamente “emplasticadas” , poner en acción microondas u horno y esperar sentaditos a que la comida llegue por arte de magia. Eso no es comida, que quede claro, puede tener una combinación perfecta de grasas, sal y azúcar que provoquen en el paladar el placer de los placeres, pero OJO, el cuerpo necesita multitud de micronutrientes para su correcto funcionamiento y precisamente los precocinados no son la mejor elección para tener una correcta dosis de vitaminas y minerales.

Y comento esto porque yo también he sido una inútil culinariamente hablando. De testigo están mi madre, diversos compañer@s de piso, amigos… Si yo entraba en la cocina, el Big Bang era poco para describir lo que allí se formaba: mil cacharros sucios, la vitrocerámica repleta de lamparones, los muebles “pringaos” de plantar las manos en donde me parecía… y todo esto para terminar con un plato de arroz soso y duro, purés aguados, carne quemada y demás delicatesen que tengo en mi recetario adolescente.

Pero como dije antes, nadie nace sabiendo, y hoy día, considero que aquella desastrosa etapa de mi vida ha pasado.  He logrado convertirme en una pseudococinera de mi casa y además disfruto de ello. Gracias a lo pesada que soy, la insistencia de mi madre en enseñarme,lo que me gusta comer  y que he descubierto la gran variedad de verduras y formas de cocinarlas que existen.

También hoy quiero hacer un homenaje a una asignatura de la carrera que me ha enseñado más de lo que nunca pensé que podría aprender sobre cocina. Esa asignatura es Tecnología culinaria, en la que la mayor parte de horas impartidas nos encontrábamos delante de los fogones.  El profesor era Jose Manuel Monje Moreno y con gran destreza y simpatía nos enseñó a cocinar muchos platos tradicionales de la comida española, además de platos internacionales y demás novedades. Asignatura acertadísima ya que un nutricionista se pasa muchas horas hablado de comidas, técnicas culinarias, alimentos… y no sé que habría sido de mí sin dicha formación.

Me vuelvo a reiterar en que se puede aprender a cocinar y apreciar las odiadas frutas y verduras, y me pone de los nervios ver en consulta a gente muy joven que se encuentran con un estado de salud lamentable debido al exceso de peso y ni se plantean  cocinar una triste tortilla francesa porque les salta el aceite y se queman.

Padres del mundo, enseñen a sus hijos que la cocina es un juego, y si juegan bien, ganarán una de las cosas más importantes en la vida, su salud.

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