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14 de Febrero, día de los enamorados. ¿Por qué lo celebramos?

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El Día de San Valentín es la festividad de los enamorados en todo el mundo, día en que las parejas se profesan su amor y se agasajan con regalos, tarjetas, dulces etc. Pero, ¿Por qué concretamente se celebra el día 14 de Febrero?


San-Valentin-2018Así como la Navidad, la Pascua florida, Halloween, el Año Nuevo y otras festividades de este mundo, el Día de San Valentín es otro intento de “encubrir” las costumbres dedicadas a los dioses paganos y los ídolos para “cristianizarlos”.

Tan inocente e inofensivo como pueda parecer el Día de San Valentín, sus tradiciones y costumbres se originan en dos de los festivales paganos más pervertidos sexualmente de la historia antigua: Lupercalia y el día de fiesta de Juno Februata.

Celebrada el 15 de Febrero, Lupercalia (conocida como la “fiesta de licencia sexual”) fue mantenida por los antiguos romanos en honor de Luperco, el dios de la fertilidad y agricultura, protector de manadas y cosechas, y un poderoso cazador, especialmente de lobos. Los romanos creían que Luperco protegería a Roma de bandas de lobos, los cuáles devoraban ganado y personas.

Ayudados por las vírgenes vestales, los Luperci (sacerdotes masculinos) conducían los ritos de purificación al sacrificar cabras y un perro en la cueva de Luperco en la colina de Palatina, donde los romanos creían que los gemelos Rómulo y Remo se habían refugiado y habían sido alimentados por una loba antes de que finalmente fundaran Roma. Vestidos de un taparrabos hecho de cabras sacrificadas y rociadas de su sangre, los Luperci corrían por Roma, golpeando a las mujeres con februa, correas hechas de pieles de cabras sacrificadas. Los Luperci creían que los azotes purificaban a las mujeres y les garantizaban su fecundidad y un fácil nacimiento. Febrero se deriva de februa o “medios de purificación”.

Para los romanos, febrero era también sagrado para Juno Februata, la diosa de febris (“fiebre”) del amor, y de las mujeres y el matrimonio. El 14 de febrero, se ponían billetes (pequeñas piezas de papel, cada una de las cuales tenían el nombre escrito de una adolescente) en un contenedor. Los jóvenes adolescentes entonces escogían un billete al azar. Los muchachos y muchachas cuyos nombres fueron escogidos se convertían en “pareja”, uniéndose en juegos eróticos en festivales y fiestas por toda Roma. Después del festival, ellos permanecerían como parejas sexuales por el resto del año. Esta costumbre fue observada por siglos en el Imperio Romano.

En 494 D.C, el Papa Gelasio renombró el festival de Juno Februata como la “Fiesta de la purificación de la virgen María”. La fecha de su observancia fue más tarde cambiada del 14 de febrero al 2 de febrero. Es también conocida como la Candelaria, la presentación del Señor, la purificación de la virgen bendecida y la Fiesta de la presentación de Cristo en el Templo.

Después de que Constantino había hecho de la marca del cristianismo de la iglesia romana la religión oficial del Imperio Romano (en el año 325 D.C.), los líderes de la iglesia quisieron eliminar los festivales paganos de la gente. Lupercalia era la primera en su lista. Pero los ciudadanos romanos pensaban de forma diferente.

No fue hasta el año 496 D.C. que la iglesia en Roma pudo hacer algo acerca de Lupercalia. Incapaz de eliminarla, el Papa Gelasio la cambió del 15 de febrero al 14 y la llamó el Día de San Valentín. Esta fue nombrada así por uno de los santos de esa iglesia, quién en el año 270 D.C, fue ejecutado por el emperador debido a sus creencias, como ya contábamos en un pasado artículo, en honor también a esta celebración.

La iglesia encubrió a Lupercalia aún más y lugar de poner los nombres de las muchachas en una caja, los nombres de los “santos” fueron escogidos por muchachos y muchachas. Era entonces la responsabilidad de cada persona imitar la vida del santo cuyo nombre él o ella habían escogido. Esto fue un vano intento de Roma para “encubrir” una costumbre pagana “cristianizándola”.

Aunque la iglesia en Roma había prohibido el sorteo sexual, hombres jóvenes aún practicaban una versión menos fuerte, enviando a las mujeres que ellos deseaban un mensaje romántico escrito a mano conteniendo el nombre de San Valentín.

Con los siglos, las tarjetas del Día de San Valentín llegaron a ser populares, especialmente a finales del siglo dieciocho y a principios del siglo diecinueve. Estas tarjetas eran pintadas con fotos de Cupido y corazones, y meticulosamente decoradas con encaje, seda o flores. De esta manera, fue perfilándose el modo en que hoy en día celebramos «El dia de los enamorados» y la tradicional costumbre de entregar tarjetas de amor.

Ya sea por costumbre cristiana o pagana, cualquier excusa es buena para pasar un dia inolvidable con la persona amada. No necesariamente hemos de gastar una gran presupuesto para agasajar a nuestras parejas, basta un «Te quiero» , un desayuno en la cama o cualquier detalle romántico en ese dia concreto para que todas las parejas acaben luciendo una sonrisa de oreja a oreja en este día tan especial.

No dejéis de decirle a vuestra pareja un buen ¡Te quiero! cualquier día del año, y por supuesto también, «El día de san Valentin».

¡Feliz día de los enamorados!

 

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